domingo, 17 de enero de 2021

EL CHANDAL, EL UNIFORME DE LOS DESEMPLEADOS. Decir esto es aventurarme a una lluvia de críticas, sobre todo por parte de las personas que practican deporte. Mis mayores respetos. La referencia a estar desempleado y el uso de chándal tiene mucho que ver con el cuidado personal. Parece que esto no mejora… Es muy habitual que estando desempleados, existe un cierto grado de relajación que puede no ser muy aconsejable. Todos hemos perdido un empleo y nos hemos venido abajo. Sobre todo si era un empleo que nos gustaba y se ajustaba a nuestro perfil laboral. En ese momento viene el enfado, tristeza y relajación. Una relajación que no puede durar demasiado. Un estado que, según van pasando los días, se convierte en peligroso. Y es entonces cuando dejamos de afeitarnos, de maquillarnos, de arreglarnos como lo hacíamos cuando íbamos a trabajar. Y desempolvamos de nuestro armario el chándal, y nos lo ponemos y nos damos cuenta de lo cómodo que es… Es en ese momento cuando tenemos que tomar conciencia de nuestra situación de desempleo y del trabajo duro de volver a la carga. De no relajarnos, de activarnos diariamente en la búsqueda activa de empleo. Volver a la carga. Nombrar el chándal ha valido de ejemplo. Pero no es más que una prenda de vestir. El verdadero problema radica en la falta de actitud y ganas en volver a estar activo. En volver a ponerle el mismo empeño que antes para conseguir salir de un estado que nos empuja a relajarnos. Guarda de nuevo el chándal en el armario, vuelve a arreglarte diariamente y ponle las ganas de siempre en buscar una salida a tu situación. Por que cuando una puerta laboral se cierra, otra se abre. Es cuestión de verlo a tiempo y agarrar la oportunidad. ¡¡Tú puedes!! Luis Posada.
luisposadaorientador@gmail.com Orientándote

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